F. Nietzsche
Empezamos en S. VI antes de Cristo y llegamos al S.XX….a ti te queda llegar al XXI.
Comenzamos con la razón aplicada a la naturaleza con la idea de progreso descubierta en cada momento de la historia de la filosofía, viendo como en algunos casos inventábamos síntesis para explicar de forma casi acumulativa a los distintos filósofos para llegar a que nos relaten la historia de un error que nos invierte los valores de la vida sustituyéndolos por los del rebaño. El progreso, la linealidad optimista, es sustituido por el círculo del eterno retorno y la valentía de aceptar la vida. La dialéctica de Hegel que tan bien creímos entender con Descartes (racionalismo)-Hume (empirismo), Kant síntesis se diluyen en la inocencia de un devenir en el que el instante es lo vivible y lo que querríamos vivir y volver a vivir eternamente.
Parecía que el interés comenzaba con Sócrates y salvo “Pongo a un lado, con gran reverencia, el nombre de Heráclito” nos cuenta que con él comienza la debacle del desequilibrio entre los dionisiaco y lo apolíneo que la voluntad de vivir habrá de reconstruir tomando como ejemplo la Grecia pre-clásica que la tragedia griega representó.
El teatro, el arte, ¿se relaciona con la filosofía?….no era el fuego, la razón, el logos, la polis, el trabajo, la ciencia, Dios. ….lo que nos permitía ser humanos, vivir en sociedad, transformar la naturaleza, saber,…..todas formas descendentes que matan, rellenan de paja, esos señores idólatras de los conceptos…….momias conceptuales; de sus manos no salió vivo nada real y entonces…..¿qué nos queda?: la VIDA y su representación artística que aumenta su carácter temporal, fugaz, creativo, doloroso, la perspectiva subjetiva del que es capaz de crear, crear sus propios valores transmutando los de la masa, del rebaño, basados en “confundir lo último con lo primero. Ponen al comienzo, como comienzo, lo que viene al final- ¡por desgracia!, ¡pues no debería siquiera venir!-, los “conceptos supremos”, es decir, los conceptos más generales, los más vacíos, el último humo de la realidad que se evapora”.
Dios ha muerto, Marx ha muerto y ……………..yo empiezo a no sentirme muy bien.
Creo que fue una consigna del mayo del 68, del siglo pasado, en París. Hay campamentos que parecen resucitar ese espíritu pero me da la impresión que renuncian a las consignas quizás siguiendo el consejo de Popper de huir de las grandes ideologías que dan lugar a las sociedades cerradas y no permiten que la iniciativa falle y se equivoque para mejorar la sociedad, como Vattimo que nos sugiere el pensiero devole como medicina frente a nuestras tendencias totalitarias, o que la sospecha de la religión de Feuerbach, de la economía de Marx, de nuestra debilidad y cobardía de Nietzsche e incluso de nuestras motivaciones de Freud hace que estos movimientos tengan la lucidez de sospechar no sólo de ellos mismos sino incluso de los posibles logros que terminarán deteriorándose inevitablemente……mientras tanto siguen comunicándose (Habermas y Escuela de Francfort) y creando como nos sugería Nietzsche.


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